El 3 de mayo del 2006 se publicó en El Nuevo Diario como parte de la lucha por la aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP) un artículo mío sobre los retos de la misma. En él aludí dos temas que, a mi juicio, favorecerían el control de la información para poder garantizar su debido acceso, objeto fundamental de la ley. Primero: la organización de la existente (abundante por cierto y dispersa entre oficinas y depósitos espontáneos no habilitados que van desde una oficina vacía –en el mejor de los casos- hasta el servicio higiénico de algunas instituciones). Segundo, la codificación de la documentación futura que facilite su ubicación y localización con más facilidad de la que, de estar organizados, resulta actualmente. Ambas acciones han ser ejecutadas por; hasta ahora, unos completos ineficientes y/o casi inexistentes archivos institucionales “dirigidos” metodológicamente por un Archivo Nacional que durante años ha sido tratado como una verdadera cenicienta por su madrastra Estado.
Pero al margen de las acciones que identifico no han sido cumplidas, todavía, la LAIP entró en vigencia sin pena ni gloria, hace casi un mes, y hace poco se publicó el reglamento que norma su funcionabilidad, mismo que está fundamentado en la propuesta de la Sociedad Civil, en especial de la Fundación Violeta Barrios.
Ley desnuda a moros y cristianos
Este gran preámbulo (lo hice con el propósito de contextualizar) es sólo la antesala al problema, a la paradoja.
Sobrada razón tenían (siguen teniendo) aquellas y aquellos que se han atrevido a manifestar que detrás de la negativa de las/os diputados por aprobarla, habían intereses de por medio. Pero es que no sólo se oponen (oponían a la promulgación y ahora a su implementación) los que cometen actos reñidos con la ley (que eufemismo) para su enriquecimiento personal. Existe otro grupo y sin temor a equivocarme, mayor al primero, cuya negativa, resistencia, oposición, etc., la mayor parte del tiempo en forma solapada y hasta traicionera (esta bien que la aprueben, pero yo no la cumplo) es debido a su ineficiencia, temor a quedar al descubierto de que durante años, quizás décadas, han ocupado cargos gubernamentales cuya ineficiencia e ineficacia, quedará al desnudo, mostrando un legado de mentiras, de retórica, de palabrerío con cierto sentido pero sin asidero.
Y no es que estos personajes sean exclusivos de la burocracia estatal. Los hay también en al sociedad civil (ONG, Movimientos y otros) pero estos son menos y, además, no los afecta esta ley. Que interesante sería encontrar en los sitios WEB de la cooperación externa, el destino, uso e impacto de los recursos financieros que por períodos entrega (ha entregado) a Nicaragua, y no sólo al Estado.
Auditoría social más efectiva
Recién tuve una discusión con dos compañeros ligados al agro: un ingeniero agrónomo que brinda asistencia técnica y un productor campesino. Dos conversaciones diferentes, un mismo tema y una misma conclusión. ¿Dónde está la cooperación externa que durante 30 años (o más) ha ingresado al país para erradicar la pobreza (excusa de ahora) para desarrollarnos (excusa de siempre)? ¿Será que estaríamos peor?
La efectividad de la implementación de la LAIP, será el complemento de la auditoría social que se debe practicar desde la bibliografía nacional si hubiese un control bibliográfico nacional (http://biblionica.blogspot.com/). Es decir, si una parte importante de esa cooperación se destina a la “investigación para la acción” sus resultados deberían estar al alcance y poder determinar, mediante un estudio comparativo: ¿cuáles son las estrategias que se han implementado? ¿En qué lugares se han aplicado? ¿Qué frutos y qué impacto –por favor no retóricos- han tenido? Y, obviamente, determinar en qué y cuánto se ha gastado?
Conocer dónde y a quién dirigirse es necesario
A un mes de entrada en vigencia la ley, todavía el Estado se muestra lento en informar al público cómo se llaman y dónde están las oficinas de atención a la población. Y, como lo han denunciado algunos organismos que le dan seguimiento al tema, ni siquiera existe presupuesto propuesto para la implementación de la misma en cada una de las dependencias estatales.
Yo mientras tanto he apelado a funcionarios/as de algunos de los miembros del grupo promotor de la LAIP en busca de información y la respuesta ha sido EL SILENCIO. También he solicitado información a colegas de entes estatales (antes y después de entrada en vigencia la LAIP) y la respuesta también ha sido EL SILENCIO, lo cual sólo me indica que puedo no estar equivocado en mis apreciaciones sobre las razones de estos y estas funcionarias para no brindar información.
Sin embargo, en cumplimiento de la ley, el Estado debería de decidir quién será responsable en cada institución y publicar la lista de nombres y demás datos de las personas a las que la población debe acudir, en el entendido que, por lo desorganización actual de la información, la precisión de la respuesta no será siempre efectiva. Pero por algo se debe empezar.
1 comentarios:
En mi poco entender detrás de este asunto de la LAIP hay muchos intereses en juego. En definitiva necesitamos "algo" que nos permita a nosotros los "ciudadanos cumunes y corrientes" (para apartarnos un poco de los políticos, zoociedad civil y otras clases raras) tener acceso a la información, y no solo por el hecho de andar buscando "un pelo en la sopa", sino porque es un deber y me atrveo a decir obligación de todo ciudadano de un estado estar informado, saber qué se hace con nuestros impuestos, sabér cuánto están gastanto en mega-salarios (y no solo en el estado), cuál es la la cantidad de recursos que les llega a los beneficiarios (después de deducir salarios, asesorias, vehículos, combustible, colegio de los chavalos, celular de última generación... ahh y olvidaba la super-mega-giga PERSONAL CUMPUTER para poder realizar el trabajo) que me imagino que es poco lo que les llega.
Bien, pero después de este desahogo, es necesario reconocer que con el avance de las tecnologías de la comunicación (ya deseara yo que también nosotros avanzáramos y que nos nos resistiéramos al cambio, pero al cambio que que no nos conviene) ya no hay excusas para que la información no esté accesible, desde un simple click en un navegador de internet hasta un informue de cualquier tipo fotocopiado.
¿Nuestra sociedad tiene la cultura de poner a disposición (léase accesible) la información? Y al hablar de información no me refiero a información meramente financiera-administrativa-ejecutoria, no. Y pongo un ejemplo sola para ilustrar. Es un dolor de cabeza buscar información oficial sobre Nicaragua, (nuestro país). Empecemos por buscar "la flor nacional", la imagen oficial que está, en el sitio del Ministerio de Educación (http://www.mined.gob.ni/emblemas1.php)mide exactamente 5,68 x 7,87 cm., algunos se preguntarán ¿pero qué tiene que mida eso? yo respondería, siendo un emblema nacional debería estar con una mejor calidad, en un tamaño mucho mayor, preferiblemente en distintos tamaños, y así para con todos los emblemas nacionales. Empecemos por exigir que lo nuestro, nuestra historia, nuestras costubres, nuestra identidad esté accesible, a la mado de todos los nicaragüenses, porqué debemos comprar un libro para saber de nuestra historia, por ejemplo.
Así que mi reflexión es: acceso a la información sí, pero no solo a la infirmación que me permite saber que éste funcionario público, que ésta intitución del estado, que éste proyecto, y por qué no, que ésta ONG (creo que habla James que no aplica para la ONG) estan metiendo las GRAPAS, y agrego que no es malo saberlo, debemos saberlo... pero la Acceso a la Información va más allá de esto, no seamos parte de este estire y encoge político, seamos responsable y exijamos INFORMACIÓN.
Cito el significado de INFORMACIÓN según WIKIPEDIA:
En sentido general, la información es un conjunto organizado de datos, que constituyen un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno. De esta manera, si por ejemplo organizamos datos sobre un país, tales como: número de habitantes, densidad de población, nombre del presidente, etc. y escribimos por ejemplo, el capítulo de un libro, podemos decir que ese capítulo constituye información sobre ese país. Cuando tenemos que resolver un determinado problema o tenemos que tomar una decisión, empleamos diversas fuentes de información (como podría ser el capítulo mencionado de este libro imaginario), y construimos lo que en general se denomina conocimiento o información organizada que permite la resolución de problemas o la toma de decisiones.
http://es.wikipedia.org/wiki/Información
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