Las Unidades de Información (bibliotecas, Centros de documentación-CEDOC) que trabajan la temática de VIH/SIDA en Nicaragua, son muchas y tienen, o debe tener, una participación activa en el diseño, ejecución y evaluación de las estrategias correspondientes a la información, comunicación y educación (IEC) en la lucha contra el VIH/SIDA en Nicaragua.
Por medir esta participación, en mayo se concluyó un diagnóstico con la cooperación de 26 de 56 instituciones (estatales y de la sociedad civil) que tienen Unidades de Información en tres municipios seleccionados (Managua, León y Matagalpa). 46% del universo identificado. El estudio fue financiado por el Fondo Mundial a través del Proyecto “Nicaragua: Compromiso y Acción ante el SIDA, TB y Malaria”.
El propósito era identificar debilidades y fortalezas que permitieran tener insumos objetivos para preparar e impulsar un plan de fortalecimiento de los mismos, para que en forma conjunta y en forma particular, visibilizar su aporte a la lucha común, pero sobre todo, mejorar el servicio de acceso de la población a la información en forma directa (las y los usuarios que consultan las bibliotecas y los CEDOC) y en forma indirecta cuando la población es beneficiada por acciones que las y los usuarios han desarrollado teniendo como punto de apoyo, la consulta a los materiales de información que poseen las U.I., por ejemplo: las y los facilitadores de talleres de capacitación, las y los editores de publicaciones, y las y los productores de programas de radio y de TV, sólo para mencionar tres casos.
Las bibliotecas en la lucha contra el VIH/SIDA en Nicaragua
Las Bibliotecas y los Centros de Documentación tienen como principal misión servir de intermediarios entre los productores de información (las y los autores) y los consumidores (las y los usuarios) de la misma. En otras palabras deben poner al alcance de la población aquellos libros, materiales de información y educativos, que satisfacerán sus necesidades de información, esta última considerada una necesidad humana imperativa. En conclusión, es una misión educativa.
Este, al menos, es el paradigma teórico que mejor plantea la función y acciones que realizan las U.I. desde tiempos inmemoriales. Es el complemento del sistema escolar formal y es el sustituto de la escuela formal en comunidades específicas.
Por lo tanto, las bibliotecas, antes y hoy, son el espacio social de concentración de información en beneficio de una comunidad definida. Tienen la misión de ayudar a solventar el obstáculo económico que tiene la población para adquirir la información que le satisfacerá. En Nicaragua este axioma eleva a su máxima potencia el rol de las bibliotecas, dadas las condiciones de pobreza y subdesarrollo en el que nos encontramos, aunque tanto autoridades (nacionales, municipales e institucionales), como las y los bibliotecarios aun no lo aprovechan en su justa dimensión, tal como lo demuestra el estado actual del sistema bibliotecario nacional, del que no escapa el subconjunto de Unidades de Información que trabajan la temática del VIH/SIDA.
Si en el ámbito general, las Unidades de Información son un complemento educativo en los diversos temas de la vida, para el caso del VIH/SIDA se suma un elemento que le da más valor, más importancia al rol de las mismas. Como es conocido, este tema sigue siendo tabú para la mayoría de la población, a pesar de que ya en 1999 se destacaba en el diagnóstico del Plan Estratégico Nacional de lucha contra las ETS y el VIH/SIDA 2000-2004 que las “Actividades de IEC en sus distintas modalidades se utiliza de forma indistinta y como principal forma de llevar conocimiento a la población sobre el tema, los que se desarrollan de acuerdo a la capacidad de recursos que cada institución tiene a su disposición”. Y continúa “los temas que más se utilizan y donde hay más énfasis, están relacionados con conocimientos básicos sobre el VIH/SIDA, mecanismos de transmisión y promoción de formas de prevención.”. Entre los destinatarios de actividades de capacitación están las y los trabajadores de la salud. Cuatro años más tarde, ninguna de las instituciones que contestó el cuestionario, aludió la existencia de este plan estratégico ni del plan específico en materia de I.E.C. mencionado como estrategia No. 4. de dicho plan.
Pero además, y a pesar de que se estima que un ejemplar de una publicación (folleto, documento, afiche) puede ser visto y/o leído por aproximadamente 30 personas, los resultados tangibles en la población parecieran indicar que la estrategia de producir y regar información no ha tenido el impacto deseado.
Sólo para graficar esta afirmación dos ejemplos acaecidos en el transcurso del primer trimestre del año. El primero, la muerte de “EDEN”, una persona que vivía con el VIH o tiene SIDA, internado en un hospital capitalino en estado terminal. Recibieron un NO como respuesta de parte de los miembros de la ambulancia de la Cruz Roja para llevarlo a su casa por temor al contagio. Estos son del personal de salud de primera línea que deberían tener MAYOR CONOCIMIENTO sobre el asunto.
El segundo ejemplo es la advertencia que la Comisión Nacional de Lucha contra el SIDA desde la Sociedad Civil (CNLSSC) hace a la Asamblea Nacional en relación con el avance de la epidemia, al llegar el sistema de salud a contabilizar un caso diario de infección.
La relevancia del papel de las Unidades de Información estriba en que a diferencia de la producción y distribución de la información en eventos específicos (campañas, efemérides, y otros), las bibliotecas y centros de documentación se encargan de acopiarla, organizarla y ponerla a disposición de sectores específicos.
Con esto, la Unidad de Información ayuda a solventar otro obstáculo. En el mundo actual, buscar una información es en apariencia tan rápido, que basta con apretar un botón, gráficamente hablando. Sin embargo, ese botón da como resultado tal cantidad de información que se convierte en un fastidio en la mayoría de los casos para la y el usuario. Una inversión de tiempo del que no dispone. Un buen procesamiento de información y unos buenos servicios harán que la Unidad de Información ayude a las personas a solventar el factor tiempo como obstáculo al acceso de la información.
Principales hallazgos y conclusiones del estudio
- Población Beneficiaria / usuarios. Tanto las instituciones como las U.I. atienden a diversos sectores de la población. Pero no existe una clasificación homogénea más allá de la establecida por los criterios de edad, sexo y ocupación, que ayude a precisar el sector de la población que es expuesta y/o impactada por las acciones institucionales en general y por las bibliotecas en forma particular. Establecer dicha clasificación (visibilizarla, normarla) ayudará a identificar con más objetividad a las personas sujetas de las intervenciones institucionales y de las Unidades de Información.
- Colecciones. Salvo excepciones, existe poco material sobre el tema VIH/SIDA en las colecciones de las U.I. Ninguna de las bibliotecas es exclusiva sobre el tema. Todas las U.I. están recurriendo a las donaciones para enriquecer las colecciones. Pero estas adquisiciones carecen de un plan de desarrollo institucional que establezca el norte de lo que se debe conseguir no sólo para enriquecer la colección, sino para cumplir con el precepto mayor de desarrollarla sobre la base de los objetivos institucionales. Pero también es evidente que la mayoría, por no decir todas las U.I. carecen de recursos financieros para la adquisición de bibliografía.
- Servicios. Predominan los servicios tradicionales de consulta y préstamo, es decir servicios de respuestas a demandas con lo cual la atención varía según la cantidad de demandas que se reciben. Muy pocas U.I. han tratado de incidir en la demanda, como lo hace por ejemplo, el Colectivo de Mujeres de Matagalpa con sus programas de fomento de la lectura en la biblioteca y en un programa radial local.
- Planificación estratégica. La importancia del trabajo integral institucional es necesaria para incorporar las acciones de las U.I. a su quehacer y viceversa. El hecho de que estas no participen en los procesos de planificación institucional es indicativo que el reconocimiento de las autoridades de las mismas hacia el trabajo de las U.I. no se ha materializado en formas concretas.
- Personal profesional en bibliotecología. Sólo 3 de las 26 U.I. es atendida por bibliotecarios/as profesionales. Esto mostró el poco manejo de la temática bibliotecológica expresada en la falta de respuestas acorde con la información solicitada (sistemas de procesamiento de información, lenguajes documentales, bases de datos), evidencia la necesidad de impulsar una línea de capacitación sobre el tema dado que el trabajo en las U.I. se está realizando con mucho entusiasmo pero con poca preparación bibliotecológica.
Pero es que, no contar con profesionales bibliotecólogos para la organización y diseminación de información no sólo es debido a la falta o escasez de personal capacitado (la carrera de bibliotecología cerró sus puertas a nuevos ingresos en 1996, después de 16 años de funcionamiento en la Universidad Centroamericana). También se debe, a la poca importancia, aparente, de las autoridades institucionales para el desarrollo de las Unidades de Información en las organizaciones para que brinden más y mejores servicios a la población.
El reto de las U.I. en Nicaragua es mantenerse abiertas al servicio. Algunas incluso han cerrado por largos períodos a falta de financiamiento para su funcionamiento. Por eso, la propuesta del plan de fortalecimiento no se presentó como una estrategia aislada, sino más bien como elementos que complementan un nuevo Plan Estratégico Nacional en la Lucha contra las ITS y el VIH/SIDA, en el cual va incluida la capacitación al personal, el trabajo en redes, y otros. Las Unidades de Información son (deben ser) una trinchera más en esta lucha. Nicaragua se lo merece.
* Basado en CAMPBELL JEREZ, James y CERVANTES DE MONTERREY, Hilda María (2005). Programa de Fortalecimiento de los Centros de Documentación especializados en la temática del VIH/SIDA – Diagnóstico y Plan de Fortalecimiento. Managua, Nicaragua: Comisión Nacional de Lucha contra el Sida desde la Sociedad Civil (CNLSSC) y Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, mayo 2005. 68p.